Deuda buena vs deuda mala ¿Cómo identificarla?

A pesar de que cuando escuchamos la palabra deuda, de inmediato tengamos una connotación negativa, hay algunas de ellas que resultan ser productivas, por lo que incluso son recomendables ya sea para mejorar nuestro negocio o finanzas personales.

El día de hoy te daré una serie de consejos clave para que sepas identificar una deuda buena de una mala, y de esta forma puedas impulsar tu crecimiento económico.

¿Qué es una deuda buena?

Una deuda buena es una que resulta ser productiva para nuestro negocio, es decir, que a pesar de que actualmente sea considerada una carga económica, en el futuro puede generar ingresos, aumentar nuestro patrimonio o ayudarnos a crecer financieramente.

El objetivo de una deuda buena es adquirir activos o mejorar tus habilidades, es decir, puede tratarse de una inversión en un bien, o también en tu desarrollo personal.

La característica principal de una deuda buena es que el activo o habilidad que adquieres tiene el potencial de generar más dinero del que pagas en intereses. Por ejemplo, si tomas un crédito al 12% anual para financiar un negocio que te genera un 30% de retorno, esa deuda está trabajando a tu favor. La clave es que el retorno esperado supere el costo del financiamiento.

Ejemplos de una deuda buena son:

  • Un préstamo para estudiar una carrera o una especialización.
  • Un crédito para expandir tu negocio.
  • Una hipoteca para adquirir una propiedad y rentarla.
  • Un financiamiento para comprar tecnología necesaria para tu negocio.

¿Que es una deuda mala?

A diferencia de una deuda buena, una mala es aquella que es tóxica, ya que no genera ingresos ni valor, solamente sirve para financiar un consumo innecesario.

Una deuda mala suele utilizarse para comprar o adquirir productos y servicios que se deprecian o pierden valor en el tiempo.

Es considerada tóxica porque su retorno es negativo, además se le agregan altas tasas de interés impactando directamente a tu salud financiera.

Las deudas malas suelen tener tasas de interés altas (las tarjetas de crédito en México pueden cobrar entre 30% y 80% anual) y financian bienes que pierden valor inmediatamente después de comprarlos. Un teléfono nuevo, por ejemplo, pierde entre un 20% y 40% de su valor en cuanto lo sacas de la tienda. Si lo compras a 12 meses con intereses, estás pagando más por algo que cada día vale menos.

Ejemplos de una deuda mala son:

  • Lujos comprados con tarjetas de crédito.
  • Créditos para viajes o fiestas.
  • Compras de autos que no dejan un retorno económico.
  • Préstamos personales para pagar otras deudas.

¿Cómo identificar una deuda buena de una deuda mala?

No está mal endeudarnos de vez en cuando, sobre todo si lo estamos utilizando como una herramienta que nos ayudará a mediano o a largo plazo.

Cuando arrancamos un negocio o queremos expandirlo, es imposible hacerlo sin capital, y muchas veces esa fuente puede venir de adquirir algún tipo de deuda.

Para identificar una deuda buena de una mala, es recomendable hacerte estas 4 preguntas:

  • ¿Esto me generará más dinero o valor en el futuro?
  • ¿Puedo pagarla sin comprometer mis finanzas personales?
  • ¿Estoy adquiriendo un activo o un pasivo?
  • ¿Esta compra es impulsiva o estratégica?

Si respondes “no” a las primeras dos preguntas, es muy probable que se trate de una deuda mala. Si la compra es impulsiva y no genera valor futuro, lo mejor es esperar, ahorrar y pagarla de contado cuando puedas.

Ejemplos prácticos del día a día

Veamos algunos escenarios comunes:

  • Comprar un auto a crédito para trabajar en Uber/DiDi: puede ser deuda buena si los ingresos generados cubren el pago mensual y te dejan ganancia.
  • Comprar un auto a crédito solo por gusto: deuda mala. Un auto nuevo pierde hasta el 20% de su valor en el primer año.
  • Usar la tarjeta para una boda o fiesta: deuda mala. El evento dura un día pero los intereses pueden durar años.
  • Crédito para una certificación profesional que te sube el sueldo: deuda buena si el aumento de ingresos justifica la inversión.

Haciéndote estas 4 preguntas clave será muy fácil identificar en qué momento estás adquiriendo una deuda productiva.

Una regla básica para decidir

Antes de endeudarte, hazte esta pregunta simple: ¿esta deuda me hará ganar más dinero del que me cuesta? Si la respuesta es sí y puedes pagarlo sin comprometer más del 30% de tus ingresos mensuales en deudas, probablemente sea una buena decisión. Si la respuesta es no, ahorra y compra de contado.

Es muy importante que no satanicemos el concepto de adeudo, ya que, si lo adquirimos de manera estratégica y bien pensado, este nos ayudará a generar ingresos, aumentar nuestro patrimonio, y por supuesto, promover el crecimiento de tus finanzas personales.

Antes de adquirir cualquier tipo de deuda, haz una evaluación a conciencia, lo que te ayudará a evitar hacer gastos que no te puedes permitir, y además aprovecharás al máximo los recursos que tienes a tu alcance.

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